De Ciudad del Carmen a Tuxpan en tiempos de coronavirus

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Tras una temporada sin empleo formal en Ciudad del Carmen, aparece el ofrecimiento de trabajar en Tuxpan, un viaje terrestre estaba descartado por la alerta de salud del coronavirus y las 15 horas de viaje, la vía aérea era la menos peor, por menos horas, pero habría que tomar extremas precauciones.

El vuelo salió a las 8:30 de la mañana de Ciudad del Carmen a la Ciudad de México, regularmente el avión se llena, en esta ocasión no, su capacidad de ocupación apenas llegaba al 40 por ciento, antes de salir de casa me negué a llevar cubrebocas, por la idea de que lo usan quienes están enfermos, pero al llegar a la sala del aeropuerto Internacional de Ciudad del Carmen me encontré con mis compañeros de viaje con cubrebocas, ropa de manga larga,  incluso chamarras y guantes desechables. De inmeadiato tomé similares medidas de prevención.

La gran mayoría de quienes tomaron ese vuelo, eran trabajadores que regresaban  a casa, no todos tenían como destino la Ciudad de México, dicho aeropuerto solo era una conexión para llegar al destino familiar o laboral.

En el avión la atención fue como regularmente ocurre, nadie de la tripulación utilizaba cubrebocas, ni hubo el requerimiento de usar gel antibacterial para entrar al avión. Al llegar a la Ciudad del México parecía una ciudad fantasma, el arribo fue en la terminal dos, observé que en las garitas de llegada internacional no había personal del Instituto Nacional de Migración, muy poco personal del aeropuerto a la vista.

Al mezclarme con pasajeros nacionales e internacionales noté que la gran mayoría usaba cubrebocas y guantes de latex, así también el poco personal del aeropuerto que me encontré

Debido a una baja demanda cancelaron mi vuelo de conexión, debía esperar un día para tomar el vuelo a Poza Rica, así que me orillaron a viajar vía terrestre. A las pocas horas llegué a mi destino una barcaza en Tuxpan.