Coronavirus lleva a la muerte a un centenar en el municipio de Carmen

El municipio de Carmen acumuló un centenar de defunciones a consecuencia del virus Sars Cov 2, de estos fallecimientos un 68 por ciento fueron hombres.

De acuerdo a datos de la Dirección General de Epidemiología, en este municipio con vocación petrolera, solo ocho personas que han enfermado de  Covid-19 fallecieron en domicilios particulares, hoteles u cuartos de renta, la gran mayoría ha muerto en hospitales.

Hipertensión, diabetes y obesidad han sido las enfermedades crónicas que complicaron la salud de estas personas tras contagiarse de coronavirus, quienes al agravar su salud estuvieron lejos de familiares, un reducido número tuvo la oportunidad de despedirse de sus seres queridos y la mayoría de sus cuerpos terminaron en el crematorio del panteón Colonias, ubicado en la zona norte de esta isla, la más poblada de México.

La primera defunción en el municipio por Covid-19 ocurrió el pasado 6 abril, se trató de una mujer y ese mes concluyó con 12 lamentables fallecimientos, en mayo  se notificaron 48 y en los días transcurridos de  junio ya se acumulan 40 decesos por este virus. En el municipio se han confirmado 789 casos de Covid-19 tras estudio del Laboratorio Estatal de Salud Pública, aunque existen otros laboratorios que toman muestras, las cifras no están contempladas en las estadísticas oficiales, además existen muchos pobladores que prefieren gastar en un tratamiento, que en una prueba.

Tras recibir las cenizas de sus familiares  y al estar impedidos a realizar ceremonias luctuosas, con un mínimo de compañía, han llorado y rezado a estas víctimas de un virus que incluso ha impedido la entrada masiva a los dos panteones de la isla y muchas de las cenizas continúan en viviendas.

“A diario le lloro a mi madre, todo fue muy rápido, cuando nos dimos cuenta ya su salud había empeorado, sigo con ese deseo de abrazarla, lloro porque no pudimos ayudarla, fue desesperante como en una semana se nos fue. Lloro porque no pudimos velarla, llevarla a la iglesia, al panteón, para nuestras costumbres despedir a nuestros muertos es importante. Le rezo a diario, pero no estoy en paz, siento que algo falta por hacer”  relató María a más de un mes de la partida de su madre.


Aquí en la isla, también han fallecido trabajadores que intentaron cuidarse solos para no contagiar a sus familiares, un obrero de la región del bajío de nuestro país, desde noviembre no regresaba a casa, aprovechó las oportunidades de empleo, a quedarse a bordo por más de tres guardias, se comunicaba con su esposa e hija vía telefónica, ellas se encontraban en una zona rural, con su suegra, donde el virus tardaría más en llegar.  Al enterarse de que estaba contagiado, evitó viajar a casa, para poner a salvo a su familia, murió solo y no sólo fue un duro golpe para su familia, sino para sus compañeros de trabajo, platicó Alfredo quien había compartido guardias con él.


También te puede interesar