Tira Unacar dinero en excesivos gastos superfluos


El uso que las altas autoridades de la Universidad Autónoma de Carmen (Unacar) hacen de su página de “transparencia” es más para ocultar información, que para cumplir con las obligaciones y disposiciones legales de libre acceso público a los datos emanados de la institución.

De acuerdo a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Campeche, la Casa del Delfín debe subir el resultado de las auditorías tanto internas a través de su Contraloría General como de la Auditoría Superior del Estado (Asecam) le realizan; sin embargo, solo en el 2017 se subieron las Cédulas de Observaciones. Lo cual es entendible, la administración de la Máxima Casa de Estudios carmelita en poco abona a la “Grandeza de México” con tantas faltas en la comprobación de gastos y omisiones de obligaciones financieras detectadas.

Tan solo en ese año, a la gestión de José Antonio Ruz Hernández, se le detectaron inconsistencias contables por 662 millones 540 mil 232 pesos, ello derivado de diversos conceptos que van desde la no comprobación de pago de impuestos, ni las cuotas obrero-patronales del IMSS-Infonavit, Primas Vacacionales, Sustitución de Facturas y convenios con Pemex, entre otros rubros.

Lejos de mejorar, las cosas empeoran, pues desde 2018 la propia Contraloría Interna de la Unacar se queja de que diversos departamentos son omisos a los requerimientos solicitados, como los inscritos en “Justificación dictamen o escrito del contrato/convenio que garantice las mejores condiciones en cuanto a previo, financiamiento y oportunidad”, en particular, sobre el Padrón de Proveedores, Acta de Apertura de ofertas y sus análisis, Dictamen Técnico, Fallo y el Catálogo de Conceptos, a septiembre de 2021 seguían sin contestar los requerimientos.

Si en lo interno las autoridades universitarias se tapan y bloquean el acceso a la información, ¿qué trato pueden esperar los solicitantes de los informes?

A la ya probada opacidad, se le debe sumar que a raíz de que Agencia SIEN ha revisado y publicado los registros de la página de “Transparencia” para informar sobre las irregularidades en el manejo del presupuesto, las erogaciones suntuosas y excesivas y la falta de resultados en la acreditación de las carreras y el bajo índice de titulados, lo que redunda en malos lugares dentro del ranking nacional; la fuente informativa no solo ha eliminado información sino también cambiado formatos para hacerlos inaccesibles y confusos.

De esa forma, en la “Fracción XXXII Padrón de proveedores y contratistas”, del “Artículo 74. Obligaciones Comunes de Transparencia” de la Ley de Transparencia estatal, obliga a los entes públicos a publicar el padrón de proveedores por ejercicio fiscal y los montos destinados, sí como una liga en la que se pueda determinar el tipo de adjudicación de contrato y el procedimiento de licitación pública.

Al inicio de esta investigación existía en dicha página información parcial desde el 2011 al 2015, en la actualidad ya no están tales registros, y es que debe ser difícil justificar cómo llegaron Liverpool, Sanborns, Coppel y Famsa a ser proveedores de la Unacar, con montos de 356 mil 693, 87 mil 817, cinco mil 396 y dos mil 796 pesos, respectivamente, para totalizar 452 mil 702 en artículos que debieron sortear procesos de licitación, al menos, por invitación a tres personas, increíble imaginar a semejantes empresas licitando por esos montos.

Actualmente, el padrón de proveedores y contratistas, solo aparecen los relativos a los años 2021 y lo que va del 2022, cuyo listado es de siete personas que se repiten casi en su totalidad, pero no se especifican ni montos, ni motivos de contratación.

Según el Reglamento de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios de la Universidad Autónoma del Carmen deja al libre arbitrio del Comité de Compras de la universidad determinar de manera anual los montos mínimos y máximos “sin sujetarse al procedimiento de licitación pública, a través de invitación a cuando menos tres personas o de adjudicación directa, cuando el importe de cada operación no exceda los montos máximos que al efecto establezca anualmente el Comité de la UNACAR”, establece el artículo 70 de la citada ordenanza, y remata en el siguiente artículo: “El Comité de la UNACAR (sic) establecerá en forma anual el rango dentro del cual las adjudicaciones directas por monto”, así que el término de manga ancha o despacharse con la cuchara más grande toma nuevas dimensiones.

De esa forma, por ejemplo, el gasto publicitario en la revista mensual Voces del Periodista, publicación del Club de Periodistas de México de corte interno de tiraje limitado en la capital del país, obtuvo recursos que de modestos 58 mil pesos en 2013 pasó al primer año de la rectoría de Ruz Hernández a 458 mil 200 para seguirse en niveles superiores a los 139 mil 200 pesos en siguientes años; las inserciones mensuales para difundir los “logros” de la Unacar obtuvieron sus recompensas: los premios nacionales de periodismo 2015, 2017 y 2021 que otorga el mencionado Club de Periodistas.

Tampoco debe ser fácil demostrar la utilidad para el alumnado y profesorado de la Unacar comilonas en 2014 por otros 428 mil 47 pesos, en restaurantes de la talla de Cayo Arcas, Grupo Restaurantero Brasil, L`zquina Trattoria Paprika Restaurantes, La Red y Servicios y Alimentos Bistro. Y en 2021, siguió Cayo Arcas siendo el favorito para los almuerzos y se agregó El Vaquero, para novelar la gastronomía entre mar y tierra.

Ni los gastos de hospedaje que durante el primer año de la actual rectoría que en los hoteles Hacienda Real, Holiday Inn Express y Hotelera Re Ganem se erogaron 863 mil 648 pesos.

La discrecionalidad de los gastos llega a extremos: a Super Tienda del Hogar mejor conocidas como Super Millán, cuyo propietario, es al mismo tiempo, Presidente del Patronato de la Casa del Delfín, Fernando Millán Castillo, fue beneficiario de compras y adquisiciones de abarrotes, el destino de esos productos no es ni claro ni preciso, por un monto que rebasa los 4 millones 666 mil pesos entre el 2010 y el 2014, tanto solo en el 2014 la Unacar gastó en las abarroteras poco más de un millón 175 mil pesos.

A lo que se debe agregar, 336 mil 601 pesos en colchones, entre telas y persianas poco más de 120 mil pesos, a muebles finos de Collezzione Pelle se dedicaron 420 mil 243 y más de un millón de pesos (a unos 200 mil pesos anuales) para las carnes asadas cortes adquiridos en Calidad San Jorge y Socodica. Y hasta equipo de buceo deportivo y recreativo, lanchas, con todo y membresía superior a los 110 mil pesos en club Bucaneros de Quintana Roo, compra artículos para grabar en formato televisivo o fílmico incluyendo contratación de la agencia de modelos y actores Multitalent Agency por 253 mil 451 pesos.

La lista es larga y da para muchas historias más, pero sea suficiente para dejar en claro que la Unacar lejos de ejercer recursos federales y estatales, así como los propios en beneficio y provecho del alumnado, plantilla docente y laboral, se gasta a manos llenas en otros rubros cuya relevancia es cuestionable, y sus montos son exorbitantes, como más de un millón de pesos anuales en servicios de telefonía celular.

Julio Pérez de León / Agencia SIEN