Mandaditos vulnerables e inseguros en la ciudad

Personas dedicadas al servicio de mandados en motocicletas además de sentirse satanizados por la sociedad, se sienten vulnerables e inseguros, pero además desprotegidos por las autoridades en materia de seguridad.

Luego de la agresión a un motorepartidor registrada la noche del sábado, cuyo victimario optó por resguardarse en su casa lo que desatara la furia de más mandaditos quienes lo sacaron de su vivienda y casi lo linchan, John Enao, dedicado a esta actividad, lamentó la respuesta, pero fue resultado del hartazgo por la falta de apoyo de las autoridades.

“La impotencia es porque tenemos autoridades policiales y dicen que no se puede hacer nada contra él, es cierto, sí sacaron al señor de su domicilio, se incumplió una ley, pero que otra opción teníamos, resulta que ahora es, al contrario, el victimario ahora es la víctima”, detalló.

Dijo que aún se desconoce que orilló al sujeto a propinarle seis puñaladas al motorepartidor, pero pese a existir causas porque esconderse y la autoridad decir que no puede hacer nada, cuando existían testigos de la agresión,

En momentos de alta demanda en sus servicios por las restricciones de la pandemia, se encuentran con automovilistas que los insultan, que los agreden aventándoles los coches, con gente que en estado de ebriedad piden y cuando le entregan se niegan a pagar, por lo que optaron mejor por unirse y exigir trato digno, porque desempeñan una labor como cualquier otra.

 “Se presentó este incidente y quizá para lo que sucedió, para muchas personas ahora somos más malos todavía de lo que nos han puesto, nos han satanizado, pero nosotros nos sentimos vulnerables, al grado que en altas horas de la noche y ciertas partes de la ciudad donde nosotros ya hacemos una restricción porque nos sentimos inseguros”.

Respecto a la situación generada con su compañero, confió que las autoridades investigarán y harán cumplir la ley, porque el sujeto agredió sin presunta causa a alguien que solo desempeñaba su trabajo y aunque el actuar tal vez no fue el correcto, la inoperancia de la autoridad policial no deja otra alternativa.